lunes, 19 de octubre de 2009

Mamma Mía!

Mi vieja no era la mamá que yo esperaba cuando era chica, no hacía el pool del colegio (por lo general mandaba a mi abuelo o a algún tío), ni venía a los actos, ni me llevaba a almorzar al Shopping Soleil,. No hacía los deberes conmigo, no se levantaba a la mañana para hacerme el desayuno ni me preparaba el Nesquick cuando volvía del colegio, como todo el resto de las madres de mis compañeras. Las madres de mis compañeras no trabajaban, y la mía sí. Podría decir que fui criada por libros, televisión y mucamas. Pero a no confundir, no éramos una familia a la que le sobraba la plata. Nunca nos faltó nada, nos dieron los gustos y nos mandaron a buenos colegios. Pero mis hermanos y yo estábamos tanto tiempo a la buena de Dios y las diferentes “Rosas” que desfilaron por casa, no por lujo, sino porque los dos se mataban laburando, mi viejo en el campo y mi vieja en la escribanía.


Esto por supuesto tenía sus beneficios. Llegar del colegio era un paraíso. Tomábamos el té frente a la televisión, viendo un programa detrás de otro sin mucho discernimiento, sin autoridad que nos obligue a hacer la tarea o bañarnos temprano. Horas y horas de tele hasta quedar como diría mamá “Idiotizados frente al televisor”, entre los preferidos recuerdo Amandote, con Jeannette Rodríguez y Arnaldo André, un éxito argentino de los años 80´ y la muy conocida “V, invasión extraterrestre”. Ambos super prohibidos, el primero por zarpado y el segundo porque me despertaba llorando con pesadillas todos los días.
Si por alguna razón estábamos en penitencia y venía la Rosa de turno a decirnos que apaguemos la tele, sister y yo nos hacíamos las dormidas hasta que Rosa se aburría y se iba del cuarto. El chino (mi hermano más chico) no participaba de este acting porque él era el que iba y botoneaba porque no le poníamos lo que quería ver.

De más grande la ausencia de autoridad se tradujo en cierta forma en un espíritu liberal: nunca me dijeron a que hora tenía que volver a mi casa, ni tuve penitencias de no poder salir. El primer “Pronto shake” me lo tomé en mi casa y cuando empecé a fumar a los 15 mi vieja me dijo: No te lo voy a prohibir porque vas a fumar igual, pero en casa no fumas” (aunque esta disposición no duró mucho tiempo tampoco).

Si por alguna razón, léase bajas notas (siempre), había alguna prohibición, el mecanismo era el siguiente. Supongamos que tenía una fiesta de egresados, tendría unos 15 años. Primero por supuesto iba a preguntarle a mamá con quien siempre tuve mucha afinidad y aparte era más fácil de convencer. Cómo es muy abierta y sabe escuchar, (aunque es muy distraída, ella alega que tiene ADD, pero ese ya es otro tema), dándole buenos argumentos era posible ganar la batalla. Mamá después de un rato diría que sí pero si mi viejo había venido del campo había que preguntarle a él también. Para esto había que armarse de valor, argumentos más concretos y un plan digno de la KGB. Lo que yo hacía era ir y pedir lo imposible, ir a la fiesta y faltar al día siguiente. Esto último para mi viejo era inaceptable y cito sus textuales palabras “a esta edad tu única responsabilidad es el colegio”. Yo retrucaba que a mi el colegio no me importaba, que era infelíz, que la pasaba mal, que aunque estudiara no me iba a servir porque yo estudiaba de memoria y al mes siguiente no iba a saber que ríos atravesaban la Argentina ni cuando había sido la revolución Industrial. Que no entendía el punto de aprenderse las tablas si todos los grandes usaban calculadora y que yo quería disfrutar de la vida con mis amigas, porque para mí la vida era mucho más que el colegio. Decía que todas mis amigas iban a faltar y que iban a la fiesta, etc., etc. Y papá seguía diciendo que No, faltar no, entonces yo decía: “bueno, no falto, pero voy a la fiesta y si no me dejas me escapo, mamá ya me dejo ir”.

Y así fue como con el tiempo no sólo acepté que mi mamá era diferente a otras sino que agradecí haber tenido esa imagen luchadora y fuerte de mi vieja a quien admiro profundamente. Acepté que hubiera que pedirle una reunión anotada en la agenda para salir a comprar ropa y esperarla una hora en el palier del edificio porque se había atrasado en una reunión.

Nunca le hice muchos reclamos, en primer lugar porque creo que en el fondo y a pesar de mi corta edad la entendía bastante y otro tanto porque nos parecemos mucho. Somos impuntuales, distraídas, sensibles al extremo de emocionamos con la hermana Bernarda, podemos gritar de enojo y al segundo haberlo olvidado, atosigamos a los mozos con preguntas, nos cambiamos de lugar cuántas veces sea necesario en un restaurante hasta estar conformes, nos lavamos los dientes mínimo 4 veces al día, y así podría seguir la lista con muchos ejemplos más.

Lo que todavía no dije es que por donde va despliega sonrisas y serenidad. Escucha y me aconseja, aunque no comparta mi forma de pensar. Me ayudó siempre que lo necesité sin tener que pedírselo. Me enseñó a decir “te quiero” y a dar “abrazos de oso” sin escatimarlos y eso sólo lo puede enseñar alguien que tiene un gran corazón.

Este post se lo dedico a mi madre, a mi abuela, a mis tías, a mis amigas madres y a las madres que no conozco y lean esto. ¡Felíz Día!

8 comentarios:

Anónimo dijo...

preciosa..... preciosas las dos y tu abuela.

Dolores dijo...

Gracias! quien sos? beso
D

Vir dijo...

me encantó todo el relado y el enorme corazón que le pusiste
es lindo leerte

beso
( ahora busco y leo el post de oblogo)

Dolores dijo...

Gracias Vir!!! beso, D
pd: creo que en oblogo recomendaron el blog pero no un post en particular

Willowcita dijo...

Tu madre no es como mi Dramatica.
Ahora parece que tu gato esta chapita como el mío.
Asi que te muerde las manos.... qué cosa rara, pero así son los gatos.
el mio ahora anda meando todo. Mientras no me ataque a mi todo bien....y tiene casi 15 asi que yo le dejo hacer lo que se le venga en gana pq lo amo =)

nelly.trelles@gmail.com dijo...

coño... a la mierda todo! se me borro lo que te escribi!! sera para la proxima.... lofiu!!

Dolores dijo...

Willowcita: no, mamá no es como tu dramática, estuve leyendote... igual tiene sus cosas como todas las madres...
Y Simón si, está totalmente chapa, y al igual que vos lo malcrío y le dejo hacer de todo porque es mi hijo y me puede.

Nelly amiga, tan vos que no puedas dejar el mensaje, jajaja la tecnología no es lo tuyo amiga. te quiero!

gracias por los coments. beso, D

Menage A Trois dijo...

Dolores, mil millones de gracias por tu comentario en mi blog.
saludos