Hace un año estaba en Quequen, me había ido sola porque no quería tener que coordinar nada con nadie y sólo escucharme a mi misma. Me había ido para esta fecha porque odio la navidad y pensé que si no estaba con nadie que me conociera esta perdería sentido y así fue. Había reservado una cama en un hostel frente a la playa con las necesidades básicas cubiertas y mucha buena onda.
Ahí vi por tercera vez al último hombre que me enamoró y me hizo volver a creer en el amor y en los hombres. Yo estaba cocinando en mi departamento y apareció buscando a mi roommate. Lo saludé, lo reconocí y pensando que no sabría quien soy le dije: “yo soy la amiga de L”
N casi ni me miró y dijo: “ya sé quien sos, hola”
Me hice chiquita, como el chapulín colorado, me sentí una tonta y seguí con lo que estaba haciendo. Claro ¿Porqué no iba a saber quien soy si nos habíamos visto unos días atrás?
La segunda vez que lo ví a N fué días antes de mi llegada a Quequen. Un amigo del ex de L cumplía años, y L quería ir a tantear la escena, fuimos con el mago en su tanus rojo. La noche transcurrió sin sobresaltos, varios pensaron que el mago era mi novio y nunca lo negamos. Hacia el final de la noche, L se acerca con un hombre a donde yo estaba y dice: “El es N, (agregó algo más), te acordás?”
Dije:”Si, me acuerdo”
La primera vez que lo ví a N fue hace 5 años…
Estudiaba fotografía y después de trabajar 7 años como asistente del gerente comercial en conocida marca de camiones, logré que me hecharan y cobré una generosa indemnización. Disfrutaba un año sabático viviendo con una amiga en un PH divino en Palermo. Me hecharon en noviembre, empezaba el verano... Tomaba sol desnuda en la terraza, escuchaba la radio y recibía llamados envidiosos de mis amigas. Estaba bronceada y tenía cara de eternas vacaciones. Fue en aquella época que decidí nunca más trabajar en algo que no me guste. Uno pasa tanto tiempo en el trabajo que si haces algo que no te gusta estás la mayor parte del día deprimido, pensé. Y lo cumplí, aunque después pasé por mil trabajos puedo decir que disfruté y la pasé bien en todos.
Un día aparezco en el living, mi amiga L estaba con un chico, había venido a hacerle masajes tailandeses, su chica era modelo de un compañero mío de fotografía…era N.
Esa tarde, después del 3er saludo en Quequén, bajé de mi cuarto “AGUA”, a comprar unas cosas al mercado. Pasé por la puerta del bar del hostel (quedaba de paso), algunos tomaban algo en la puerta. “¿Quieren algo del super?” pregunté.
“Yo, dos block” Sólo N contestó.
Ofreció darme la plata en el momento, estaba tan nerviosa que sólo negué con la cabeza y seguí.
Acá algunas imágenes de esos días en Quequén
No quiero entrar en los detalles de por que odio la navidad,
prefiero pensar en lo que me gusta, y aflorar buenos recuerdos
"La repetida y eterna siesta de todos los años,
sólo servía para rezar un poco más, Papá Noel, traeme muchos regalos.
Una terraza grande llena de tios y primos,
silbidos de cohetes, reir, jugar y quedarme dormida sin poderlo evitar.
Había sorpresas, había reunión y siempre algún niño de malhumor.
No sé cuando cambió, y no me gustó más,
dejé de ser niña y los regalos se volvieron una obligación, un motivo de stress.
El otro día me preguntaba si me volvería a gustar,
imagino que sí...
pero vuelvo a dudar.
PD: Aunque no parezca disfruto igual, pasa que me estresa la genteEspero que tengan una noche como la que esperan, rodeados de gente querida y con muchas sonrisas..
Beso,
D
