El sábado a la noche fue el festejo del cumple de M, mi prima, hija de la tía C. Cumplió 25 pero parece más, no de aspecto pero si por las cosas que le han tocado en la vida, es independiente, es sensible, graciosa y como le digo siempre muy trash. Pero no un trash oscuro, ella es una hippie trash. Si la conocen es inevitable el impacto que puede generar en sus vidas. Habla hasta por los codos, si le preguntas si esta buena una obra de teatro que fue a ver, te hablará acerca del vestuario, de la directora, de la música, de si era un buen momento para tal o cual persona, hablará 10 minutos sin parar sin contestar la pregunta, no porque no quiera, pero sino porque ella tiene mucha información. Es culta, curiosa e investiga incansablemente todo aquello que llama un poco su atención. Esto último hace que la admire profundamente.
Tengo tantas anécdotas con ella, tantas historias que hemos compartido, las imágenes aparecen frente a mí como en un álbum de fotos. M llorando en Miramar porque le había secado el pelo con secador y pensaba que nunca más iba a volver a ver sus rulos. O cuando no la encontrábamos y estaba en el cuarto de mis bisabuelos también en Miramar y había decidido hacer una obra de arte con crema y rouge rojo sobre la colcha. Encontrarnos en la estación de servicio frente al estadio de Obras para su cumple nro. 17 cuando la convencí de que ya era grande y estaba en su derecho de salir a pesar de lo que la tía C dijera (perdón C, era mi deber de prima mayor). Volver de bailar a la casa de mis viejos y rogarle que hiciera silencio y moderara su torpeza. Imposible, nos descostillabamos de la risa y despertábamos a sister que pensaba que éramos unas pendejas inadaptadas. La cara de M al abrir a las 5.00 am la heladera de lo de mis viejos y descubrir que había comida hecha, era como ver a un niño con todos los regalos que había pedido para navidad. Recuerdo un año nuevo reciente y unas fotos bañadas en chocolate que nunca saldrán a la luz..
El sábado sus selectos invitados, primos y amigos cercanos, le insistimos para que nos hiciera una demostración de lo que había aprendido en sus clases de Son jarocho (espero estar escribiéndolo bien) con la jarana que se compró este año. Me emocioné al escucharla tocar y cantar, lo hace increíblemente bien pero creo que no es consciente.
M se va por un año a México quiere recorrer un poco, profundizar en el Son Jarocho y por supuesto ver a la tía C. Quien sabe cuanto la extrañaré. Para vos mi querida, mi hermana menor, todo mi amor y claridad para que te acompañe en tu viaje.
La canción de hoy me va a hacer siempre acordar a mi infancia, a mi familia, y a las interminables reuniones que empezaban en almuerzo y terminaban en picada, pasando por un té lleno de medialunas. Vino, tíos y bailar salsa. Así nos criamos mis primos, mis hermanos y yo, escuchando esta canción que volvió a sonar el sábado en el cumple de M.
Tinta y Sangre... Ink and blood... Peinture et sang...
Hace 1 semana