Es domingo, estoy cansada y escribo para no perder la costumbre y entrenar mi fuerza de voluntad. Aún así se viene un post del tipo resumen:
Actividades del fin de semana (ya entenderán porque estoy cansada…)
Viernes: fui con mamá, sister y abuela a ver Piaf. Me encantó! Sentí ver a la mismísima Edith Piaf y me emocioné hasta las lágrimas cuando escuché “Rien de rien”, hubiera necesitado que la canción dure el doble para llorar lo necesario, pero no tuve esa suerte. Me acordé del francés porque le había sugerido ir a verla juntos y por las canciones en francés obviamente. Gracias madre! Excelente regalo de navidad!!!!
Sábado: Arranqué el gym y arrastre a sister conmigo. Nos hicieron una rutina para cada una y nos prometimos constancia. A la tarde tomé el té en el Museo de Arte Decorativo, con un reciente pero gran amigo. Nos charlamos todo, me aconsejó, me escuchó y dió sus consejos de experto y profesional de la psiquis. Caminamos hasta casa. A las 10 fui a lo de M, amiga de otro trabajo, quien me devolvía la invitación de la semana anterior. Pedimos empanadas y tomamos cerveza por demás. Me acosté tarde.
Domingo: No sé como amanecí a las 10am. Madre llamó para ver si quería ir a caminar pero la energía no alcanzaba y di de baja la propuesta. Al rato recuerdo un mensaje de P, mi amiga y colorista, en el que me invitaba a pasar el día a su casa en Pilar. La llamé, la convencí a sister y nos fuimos en el 57. Asado, pileta, helado, mate, y buena compañía. La odisea se dio a la vuelta. Unos amigos de P nos alcanzaron a la parada del bondi, pero después de esperar media hora y ver que sólo pasó un colectivo y no frenó decidimos tomarnos otro que nos dejaba en Puente Saavedra. Me puse los anteojos negros y dormí todo el viaje. Cuando nos bajamos tomamos el 152 que tardó ½ hora en dejarnos a dos cuadras de casa. A las 22.40 ya estaba dándole de comer a Simón y chequeaba mails mientras sister se bañaba.
La nota de color fue que el viernes a la noche, cuando volví del teatro. Me conecté para ver quien estaba por la net. Tenía un mensaje en la bandeja de entrada de facebook. Y pensé “Que lindo sería que fuera del francés pero seguro que no es”. Y ¿saben que? sí, obvio, era.
Me encantó la sorpresa y dió de comer a mis fantasías por un par de semanas más.
El espacio musical de hoy está cedido a la inigualable Edith Piaf, quién logra emocionarme cada vez que esucho la siguiente canción:
Hace 65 años, Nelly y Arturo fueron invitados al casamiento de un amigo en común. Nelly pensó que Arturo se había interesado en su hermana y se sorprendió cuando Arturo la llamó para invitarla a salir.
Este año festejan 60 años de casados, y 66 años de amor que plasmaron en 10 hijos y se extendió luego a 21 nietos.
A mis abuelos les gusta festejar, celebrar, juntarse con amigos y disfrutar de la vida, y el festejo para esta ocasión fue un ejemplo más de eso. Hijos y nietos nos juntamos en una estancia en Las Heras, llamada La Eloisa para pasar un fin de semana increíble.
Casi todos llegaron el viernes. Yo, en cambio, llegué a las 7.30pm del sábado luego de una larga travesía. Como conté en el post anterior estaba cansada, casi sin fuerzas, y me dispuse a hacer las cosas a mi propio tiempo. Fue así como 4.45pm salí de casa y me tomé el 41 que me dejó en la estación de Tren de Once. Me sentí sapo de otro pozo, que debía estar atenta y así fue. Reconozco haber nacido en una familia de la antigua clase media, con excelente educación. Mi vida transcurrió entre Palermo y Recoleta y no fue hasta que terminé el colegio que conocí otros barrios y otra gente. Podría haberme quedado en ese tupper, pero la vida y mi instinto me llevaron a otros rumbos y a ampliar mi espectro y por eso estoy agradecida. Puedo manejarme sola en casi cualquier lado y a cualquier hora, tengo calle.
Aún así, consciente y observadora como soy prendí las antenas, nunca saqué mi ipod y tenía la mochila hacia adelante. Después de sacar el boleto (me impresionó lo barato que era $1,5 más o menos), caminé rumbo al andén, el tren que salía 5:08pm. Los primeros vagones estaban llenos y caminé esperando encontrar alguno más liberado. Creí haber encontrado uno con lugar, pero al asomarme vi, que era un vagón sin asientos, con un clima turbio e intenso y decidí retroceder. Fui al primer vagón con asientos que encontré, me paré cerca de una puerta, puse mi bolso detrás de mis piernas y abracé mi mochila. No fue hasta 5 estaciones después que me pude sentar y disfrutar de la escena histérica y romántica que protagonizaban dos adolescentes frente a mi. Eso me copa del transporte público, ver la vida de otros tan de cerca, ser parte de la cotidianeidad de un extraño y formar parte de momentos íntimos. Me terminé riendo de las peleas de la pareja y estoy casi segura que ellos se escribían mensajes de texto comentando algo acerca de mí.
Llegué a Merlo a las 6.15pm, Se supone que tomaría un tren de ahí a Las Heras, pero el siguiente tren salía a las 18.55pm y no me divertía estar 45 minutos sentada en una estación de tren sin nada que hacer. Averigüe si había algún colectivo que me llevara a Las Heras y 5 minutos después estaba saliendo. Me relajé, mis compañeros de colectivo tenían un aire a pueblo, menos tenso y más amable. Había pasado una hora y media cuando vi el auto de mis viejos que venía por un camino perpendicular a la ruta. Toqué el timbre y me bajé. Minutos después había llegado al paraíso.
Esa noche comimos todos juntos en una mesa multitudinaria. Les dimos el regalo a mis abuelos que fueron entradas para la temporada de Opera y un libro para cada miembro de la familia, incluídos los expatriados, con una recopilación de fotos de estos 60 años con mis abuelos. Hay tantos momentos plasmados en esas fotos que nos sorprende haber tenido capacidad para vivirlos todos. Hubo emoción y llanto general, nadie se salvó, brotaban lágrimas y abrazos. Abuelo habló, abuela habló y yo me sentí culpable por no haberles escrito nada para la ocasión e improvisé unas palabras que tuve que contener cuando abuelo me dijo: “pará, pará!” porque no podía más de la emoción. Después de la cena hubo pool, baile, risas y más tragos.
Al día siguiente hice de todo, anduve a caballo, corrí, hice yoga, practiqué un poco mi manejo y comí 1/3 cordero (¡no saben lo rico que estaba!), terminé más cansada de lo que llegué pero valió la pena.
Volví en auto con mis viejos y mis abuelos. Fui en el asiento de atrás entre mamá y mi abuela. Que bien se sintió…mimada, privilegiada y felíz.
Como habrán notado esta semana estuve ausente, mis horarios siguieron al revés y el cansancio acumulado se siente. Mi motivación me invitó a dormir a su casa pero no fui, principalmente porque cuando él se iba yo estaba haciendo cosas todavía y no podía dejarlo todo, por otra parte no tenía ganas de ir cansada, después de un día agotador, sientiéndome sucia y sin mis armas femeninas en todo su esplendor. El sábado tal vez…
Venía esperando que me pasen una foto de mis abuelos el día de su casamiento para subir este post pero no quiero prolongarlo más, así que ahora va sin foto. Pero si me la mandan esta noche la subo.
La canción de hoy está dedicada a mis abuelos que me enseñaron a escuchar a los clásicos como: Frank Sinatra, Ella Fitzgerald, Nat King Cole y muchos más.
Podría decirse de mi una mujer sensible y conflictuada, no sé si más que muchas, pero necesito exteriorizarlo. Encontré en este medio un espacio para liberar mi mente y mis ganas de escribir. Soy fotógrafa, muchas de las fotos que acá aparecen son sacadas por mí. Bienvenue! //
You could say I´m a sensitive and conflicted woman, not more than many, but I need to externalize it. I found in this medium a space to free my mind and my desire to write. I'm a photographer, many of the photos that appear here are taken by me. Bienvenue!